La playa de guadalmar es una de las pocas de Málaga donde no ha llegado la masificación, pero si lo han hecho los incívicos que llevan los perros a hacer sus necesidades y los de un picadero cercano, que organizan visitas al atardecer para guiris a caballo.
Lo hacen sobre las 21:00 horas, porque saben que a esa hora ya no pasa por allí la Policía Municipal de Málaga.

